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Pasado un año de la conocida noticia de la desafortunada restauración de la pintura de principios del siglo XX, el Ecce Homo, tarea que Cecilia Gimenez Zueco realizó sin éxito pero que se convirtió en una mina de oro gracias a las redes sociales, pues el cristo sufriente con mirada al cielo ahora se convirtió en un monacho digno de un dibujo de un niño de 10 años.

Pese a que la  restauradora pidió que se le diera la oportunidad de terminar su obra, la fundación dueña del santuario se la negó.

Sin embargo, el fenómeno siguió creciendo y gracias a su fama en internet las visitas al santuario de Misericordia de Borja,  en Zaragoza, aumentaron de forma estrepitosa, más de 70 mil personas han visitado el hogar del Ecce Homo, dando una ganancia cercana a los 50 mil euros que han sido invertidos en el mejoramiento del lugar, en obras de caridad y pago de deudas.

Y no ha sido para más la fama de Gimenez Zueco, hasta un vino fue bautizado con su nombre y la etiqueta es la imagen del nuevo Ecce homo, la botella será exhibida en el santuario hasta el 24 de agosto.

foto: Heraldo.es

 

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